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LA LOGOPOLÍTICA

El genio del austríaco Víktor Emil Frankl, doctor en medicina y filosofía egresado de la Universidad de Viena, sobreviviente del campo de concentración de Auchswitz y fundador de la escuela logoterapéutica de psicoterapia, incorporó a la “voluntad de sentido” entre las fuerzas motivantes del obrar humano. Antes de Frankl, Sigmund Freud había identificado el principio del placer (que Frankl considera podría denominarse como la “voluntad de placer”) y Alfred Adler a la “voluntad de poder”, como los motivantes esenciales.
Para Frankl, la búsqueda por parte del hombre del sentido de su vida constituye una fuerza primaria y la Logoterapia busca justamente enfrentar al individuo con el sentido de su propia vida y a continuación lo lleva a confrontar su conducta con ese sentido de la vida, caracterizado por los valores que dicho individuo quiere realizar en el futuro. Frankl explica que llamó a su teoría Logoterapia porque “Logos es una palabra griega que equivale a “sentido”, “significado” o “propósito””.
Resulta fascinante aplicar el pensamiento de Frankl a la teoría política y concebir el concepto de “LOGOPOLÍTICA”, entendiendo por tal: una política inspirada por un propósito, dotada de un significado y ejecutada por organizaciones que tengan una auténtica voluntad de sentido. O sea, siguiendo los pasos enunciados por Frankl, se tendría que enfrentar a las organizaciones políticas con el sentido que motivó su creación y existencia y luego confrontar su conducta con los valores que inspiraron ese sentido de su creación.
Si se toma a los partidos políticos como los sujetos de derecho constitucionalmente designados como actores políticos esenciales, puede imaginarse que las motivaciones básicas de su conducta deberían provenir de al menos dos, de las fuerzas primarias que las grandes escuelas psicoterapeúticas asignan como motores de la conducta del individuo. Estas serían la “voluntad de poder” y la “voluntad de sentido”.
Un partido político sin “voluntad de sentido” carecería de los objetivos (propósitos), los valores y el significado que le dan identidad como organización política. Pero si esta voluntad de sentido no va acompañada de una auténtica “voluntad de poder” el partido político sería una organización meramente testimonial ya que no tendría la oportunidad de poner sus ideas en práctica y sus valores en acción. En contraposición si un partido político sólo tuviera “voluntad de poder”, se limitaría a ser una maquinaria electoral que permitiría a sus miembros acceder a los cargos públicos sin un propósito determinado ni un plan de gobierno específico. En ese caso, el partido sólo seguiría al hombre que en cada oportunidad le ofrezca mayores probabilidades de éxito porque su objetivo sería alcanzar el poder para disfrutar de sus beneficios y conservarlo el mayor tiempo posible al costo que fuera menester.
La confrontación política desvirtúa su naturaleza en un sistema pluripartidario, si cada partido o alianza no representa un conjunto claro de valores, objetivos y significados, que permitan a la ciudadanía elegir entre distintos programas diferenciados e identificables, y no simplemente entre distintos individuos escondidos en las engañosas imágenes dibujadas por sus agentes de campaña.
Se necesita de la Logopolítica. Se necesita practicar una política fundamentada en valores, con partidos políticos que recuperen su voluntad de sentido. Que puedan alcanzar el poder o perderlo, defendiendo un conjunto de ideas y principios y para los que el poder sea un medio de poner sus valores en acción y no un fin en sí mismo.

Los dirigentes de la Logopolítica.
Existe en toda persona la voluntad explícita o implícita de encontrar el sentido de su existencia. La elección de ese sentido es una decisión individual que responderá a su naturaleza, a sus valores, a su vocación. Aquellos que sientan que encontrarán el sentido de su existencia en la búsqueda del bien común a través del ejercicio del poder, son los dirigentes apropiados para la logopolítica.
Los que busquen riqueza, fama o placer, tienen sin dudas opciones apropiadas en distintos campos de la actividad humana vinculados al área empresarial, el comercio, el arte, el deporte y múltiples ámbitos afines. Esos ámbitos son más apropiados para la autorrealización personal.
La voluntad de trascendencia puede llevar a desarrollar actividades vinculadas con el bien común en ámbitos propios de la acción social, la salud o la religión. Es necesaria la voluntad de trascendencia enfocada al bien común, pero con vocación de poder, para conformar el perfil del dirigente político apropiado para hacer Logopolítica. Pero para el dirigente que abraza la Logopolítica, ese poder es siempre entendido como un medio que le permitirá alcanzar el fin ulterior que consistirá en hacer algo bueno para los demás miembros de su comunidad.
Para Víctor Frankl “ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar a otro ser humano”. A esta característica esencial del hombre la denomina “autotrascendencia de la existencia”. El Logopolítico es el hombre que encuentra su autotrascendencia en prestar servicio a la sociedad desde la función dirigencial, lo que implica el ejercicio y la responsabilidad de buscar, obtener y ejercer el poder para alcanzar el bien común.

Los procedimientos de la Logopolítica.
Si se divorcia la actividad política de la ética, la lucha por la obtención y la conservación del poder no reconocen límites y terminan haciendo imposible alcanzar los ideales de búsqueda del bien común que pudieron haber sido la motivación inicial de la actuación política del individuo, el grupo o el partido. Por otro lado, la Logopolítica reconoce que la actividad política tiene “reglas de juego” propias de su naturaleza que no necesariamente pueden medirse con los parámetros éticos tradicionales.
La política no es en esto diferente de cualquier otra actividad. Hay “reglas de juego”específicas que justifican que un militar mate a sus oponentes en el campo de batalla, que un abogado defensor trate de obtener la menor pena para su cliente, aunque sea un criminal detestable o que un jugador de poker finja tener un juego que no tiene, para quedarse con el dinero apostado en la partida de cartas que comparte con sus amigos. La clave en cada caso es distinguir cuales son las “reglas de juego” de una actividad y cuales son vulgares faltas a los paradigmas éticos, sean ellos teleológicos (orientados a obtener una buena finalidad) o deontológicos (orientados a hacer lo correcto).
En el caso de la política, se abusa con frecuencia de la benevolencia con que se juzga la acción política práctica, para permitir incluir dentro de las “reglas de juego” cuestiones tales como el engaño a los electores, la falta de cumplimiento de los acuerdos y compromisos, el cambio de bloque legislativo o el incumplimiento de las promesas de campaña. No se está aquí tratando acerca de los actos de corrupción como la recepción de coimas o el incumplimiento de las obligaciones del funcionario público que son lisa y llanamente delitos y no están contemplados en ningún paradigma ético. A lo que se refiere es al conjunto de prácticas políticas que sin violar específicamente una ley, generan un ambiente de desconfianza e incertidumbre que desconcierta a los electores, desmoraliza a los dirigentes íntegros y aparta de la política a los ciudadanos de buena voluntad que experimentan un natural rechazo y repugnancia por las supuestas “reglas de juego” de la trampa y la traición.
En el ámbito de la Logopolítica hemos determinado que para asumir que una práctica objetivamente cuestionable forma parte de las “reglas de juego” de una determinada actividad y que por lo tanto no es éticamente censurable, debe cumplir tres requisitos:

  1. Debe ser aplicada sólo entre los actores propios de la actividad.
  2. Debe aplicarse sólo en el ámbito de la actividad.
  3. Debe ser conocida y aceptada por todos los actores de la actividad.
    En el caso del militar citado anteriormente, por ejemplo, su acción es considerada una “regla de juego” de su actividad en la medida en que se desarrolle en el campo de batalla, dirigida contra otros militares oponentes y cumpliendo las leyes y convenciones de la guerra que todos las fuerzas armadas suscriben.
    En el caso de la política el análisis es más complejo pero igualmente posible y permite determinar cuales son los límites que un Logopolítico debe respetar en su práctica política.
    Es posible considerar lícito en una negociación entre políticos que no se declaren las capacidades e intenciones que cada fuerza pone en juego. Se dan en este caso los tres requisitos y ningún político debería preguntar lo que todos saben que constituye una información reservada de cada partido. Sin embargo, luego de alcanzar un acuerdo en la negociación, no es razonable que las partes supongan que dicho acuerdo no será honrado. Por ello, una norma básica de la Logopolítica la constituye el cumplimiento de los acuerdos y compromisos políticos.
    Cuando el político no está con sus pares de otros partidos sino con sus propios seguidores, estos no esperan ser engañados por sus propios líderes. Es frecuente sin embargo que con la frase “esto es política” se pretenda justificar la falsa promesa de ocupar posiciones en las listas de candidatos, de asignar un cargo a futuro o de asegurar fondos que no están disponibles, para conseguir el apoyo y el trabajo de personas o grupos. Para la Logopolítica las promesas hechas a los seguidores son compromisos que deben ser sostenidos aunque luego aparezcan otras opciones supuestamente mejores.
    Por último, en la fase de campaña, hay que considerar las propuestas y promesas que se presentan a los electores. Los electores no son parte del juego de los actores políticos y por lo tanto, para quien adopta la Logopolítica, no cabe formular promesas engañosas, ocultar sus opiniones sobre temas controversiales o prometer acciones, leyes o beneficios que no podrán ser realizadas o alcanzadas en la situación presente. Para la Logopolítica los compromisos con los que están fuera del juego político, o sea los votantes, son los que tienen prioridad de cumplimiento.
    Situémonos ahora dentro de las obligaciones del candidato que ya ha sido elegido.
    Consideremos en primer lugar a los que ocupan cargos legislativos. Si suscriben a la Logopolítica, su primera obligación es ser consecuentes con el partido por el cual se presentaron, ya que el programa de campaña es un compromiso formal con quienes lo votaron. Cambiar de bloque, aprovechando que la ley lo permite, es cambiar de programa de gobierno y estar dispuesto a votar propuestas distintas a las presentadas a sus electores. Es, en síntesis, una defraudación que no encuentra justificación en las reglas de juego de la política y que no tiene cabida en la Logopolítica.
    Para la Logopolítica, las votaciones del legislador deben ser siempre acordes al programa presentado en la campaña y a las Bases y Principios partidarios. Si se diera el caso que el bloque votara propuestas opuestas a las presentadas en el programa se produciría un conflicto de lealtades. Aun cuando el cambio no tuviera motivaciones espurias, el compromiso mayor del legislador es con los electores y el voto conforme a su conciencia debe responder a ese compromiso prioritario.
    Puede darse el caso que un tema, objeto de decisión a nivel legislativo, no haya sido definido en la campaña y no esté reflejado en los documentos fundacionales del partido. En ese caso, si existe un mecanismo democrático dentro del bloque, el legislador con conciencia Logopolítica debe acatar la decisión democrática que se adopte en ese ámbito. Pero si la decisión es autoritaria y vertical, el legislador es libre de actuar conforme a su conciencia, tratando de responder al espíritu de sus representados según la postura ideológica del partido.
    El último ámbito que se elige tratar, es el de es el de los candidatos elegidos para cargos de gestión. Para la Logopolítica el mayor compromiso de estos funcionarios es obrar para dar cumplimiento a los programas y promesas de campaña. Puede sin embargo darse el caso que la dinámica de los acontecimientos y la influencia de factores externos al ámbito jurisdiccional planteen la imposibilidad de actuar según y conforme el compromiso de campaña. Se descarta que haya un deliberada intención de engañar al haber formulado una promesa que no se estaba dispuesto a cumplir o una promesa de magnitud tal que su cumplimiento era de imposible o improbable concreción. Esos casos están en franca oposición al concepto de Logopolítica. Este tema fue muy esclarecedoramente tratado por el sociólogo Max Weber que mencionaba que el gobernante debía reconocer la existencia de una ética de la convicción y una ética de la responsabilidad. Aquel que se entregara a la primera debía seguir adelante con sus planes y promesas cualesquiera fuesen las consecuencias. La ética de la responsabilidad, en cambio, permitía al gobernante no actuar conforme a sus convicciones y promesas de campaña, si esto redundaba en un daño excesivo para la comunidad. En estos casos extremos, el gobernante deberá reconocer la imposibilidad de cumplir sus compromisos, explicar las causas a los ciudadanos y asumir el costo político de no haber podido prever las circunstancias o no haberse informado adecuadamente de las cuestiones que lo llevan al incumplimiento.

En síntesis, los conceptos básicos que hemos desarrollado en la Logopolítica son:

  1. La Logopolítica es la concepción de una política inspirada por un propósito, dotada de un significado y ejecutada por organizaciones que tengan una auténtica voluntad de sentido.
  2. Para la Logopolítica los partidos políticos son organizaciones que deben poseer una voluntad de sentido y una voluntad de poder. Cada partido debe representar un conjunto claro de valores, objetivos y significados, que permitan a la ciudadanía elegir entre distintos programas diferenciados e identificables.
  3. Los dirigentes de la Logopolítica son aquellos que sienten que encontrarán el sentido de su existencia en la búsqueda del bien común a través del ejercicio del poder.
    1. Los procedimientos de la Logopolítica tienden a dar a la política el carácter de actividad noble y elevada que atraiga a ella a los mejores y más dignos miembros de la comunidad. Separa para ello las “reglas de juego” que la política posee como cualquier actividad, de los principios éticos que no pueden ser vulnerados sin desvirtuar la naturaleza de los objetivos.
      Para ello:
    • Una norma básica de la Logopolítica la constituye el cumplimiento de los acuerdos y compromisos políticos.
      • Para la Logopolítica las promesas hechas a los seguidores son compromisos que deben ser sostenidos aunque luego aparezcan otras opciones supuestamente mejores.
  • Con los electores, en Logopolítica no cabe formular promesas engañosas, ocultar las opiniones sobre temas controversiales o prometer acciones, leyes o beneficios que no podrán ser realizadas o alcanzadas en la situación presente.
  • Los legisladores que suscriban la Logopolítica tienen por primera obligación el ser consecuentes con el partido por el cual se presentaron, ya que el programa de campaña es un compromiso formal con quienes lo votaron. Para la Logopolítica, las votaciones del legislador deben ser siempre acordes al programa presentado en la campaña y a las Bases y Principios partidarios. El compromiso mayor del legislador es con los electores y el voto conforme a su conciencia debe responder a ese compromiso prioritario.
  • Para la Logopolítica el mayor compromiso de los funcionarios del Ejecutivo es obrar para dar cumplimiento a los programas y promesas de campaña. En casos extremos, el gobernante deberá reconocer la imposibilidad de cumplir sus compromisos, explicar las causas a los ciudadanos y asumir el costo político de no haber podido prever las circunstancias o no haberse informado adecuadamente de las cuestiones que lo llevan al incumplimiento.

Estos principios básicos pueden ser establecidos en códigos de ética y conducta e inclusive ser impuestos a través de normas pasibles de cumplimiento mandatorio. Sin embargo, para tener un efecto real sobre la política práctica, los principios de la Logopolítica deben ser adoptados por convicción por individuos que se vuelquen a la actividad política con vocación de servicio, buscando encontrar en ella el sentido de su vida y deben ser aceptados por los partidos políticos como base para su funcionamiento.

Juan Carlos Neves
Presidente de Nueva Unión Ciudadana.
Director de la Escuela de Dirigentes Políticos de Nueva Unión Ciudadana.

Referencias: El hombre en busca de sentido. Víktor Frankl, Editorial Herder, Edición 2004.

Depositado en la Dirección Nacional del Derecho del Autor, Expediente Núm

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Fronteras Argentinas
Consideraciones varias. Criticas y Opiniones.

Autor: Pedro Roque Di Maggio.
Oficial jefe retirado de Gendarmería Nacional Argentina.
Funcionario retirado de la Organización de Naciones Unidas.

INTRODUCCION


Mas allá de las críticas y pensamientos en contrario, hoy, en el ámbito de los teóricos de las Relaciones Internacionales, soy un firme sostenedor de la idea que las fronteras no han perdido vigencia ni importancia en el devenir de este mundo que se debate entre una bipolaridad con características muy especiales, donde la “apolaridad” no se verifica como algunos pronostican y la multipolaridad no pudo consolidarse sino en tibios “mise en scene” acotados.


¿La Bipolaridad o multipolaridad de hoy son situaciones lo suficientemente determinantes para llegar a abolir el concepto de frontera?


Apareció hace un par de años la verdadera nueva frontera, aun pobremente explorada y conocida en sus límites, si es que los posee, que es La Inteligencia Artificial.


Co existen hoy en la realidad la dimensión terrena del concepto de frontera y la dimensión de su acepción en la nube tecnológica, la inteligencia artificial.


Como aun es poco explorado el concepto “artificial” de Frontera y sus limites en el ciber espacio nos abocaremos a tratar la realidad ya conocida de márgenes terrestres, aéreos y marítimos tal como los vivimos hoy.


¿La Gobernanza mundial choca con el concepto de fortalecer los márgenes, el frontis de un determinado colectivo humano?


Se confunde, mayoritariamente, el hecho de hacer tramites de ingreso y egreso de un país sea por el tipo de frontera que fuere, puertos, aeropuertos, terrestre, con la noción de que la frontera es un ámbito claro de delimitación de culturas e intereses y que esos controles deben ser suprimidos. El recientemente designado primer ministro de Francia ha mencionado como uno de sus mayores retos, al asumir, al control, de las fronteras junto a la inseguridad y al altísimo nivel de la deuda pública.

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DESARROLLO


Las particularidades de la frontera, como ámbito especial y cultural, a espaldas del resto de la nación, de un país, concentra la atención en el porqué de sus características y de los rasgos de las gentes que allí habitan, civiles y uniformados, jóvenes y adultos, compartiendo vivencias que le son totalmente ajenas a la mayoría de los otros habitantes del país.
También concentra la atención, el porqué de sus particularidades, de determinados teóricos y políticos desean eliminar o minimizar el concepto de frontera y lo que la encierra. ¿Realmente eso es por dar fluidez al movimiento constante de seres humanos en determinados espacios regionales o continentales o es por una mera conveniencia económica o filo delincuencial que al modo de ver del autor de estas líneas solo crea más confusión en espacios relativamente controlados?
Control de personas y de mercancías.
Estando físicamente en la frontera, el borde, el margen, el confín del país, se vive cotidianamente, quizás, en ese momento, sin saber bien donde se está y que se aporta, o no, a una historia que día a día se escribe, aun ignorando que se hace cabalmente y eso sí, a sabiendas que, a pocos, muy pocos, les importa la presencia y acción de quienes allí viven.
Lo último mencionado, en determinados seres humanos, tiene doble intensidad siendo que algunos de los que desarrollan sus vidas allí son productos totalmente urbanos o de otras regiones no fronterizas.
Entrando en materia especifica de lo que puede significar el concepto que nos hacemos de frontera se piensa en la Frontera física, acompañada a veces de frontis y linde moral y ético, periferia de la sociedad, o es por el contrario aquella demarcación del sistema en la que aparecen luces de procederes éticos mucho más prístinos que en las cultas sociedades urbanas, provincianas y capitalinas.
Eso se puede dar o mejor dicho se debe expresar ya que para el habitante de los grandes centros urbanos, Frontera tiene connotación a último rincón, a lastre, a olvido y a menoscabo.

Cabe hacer algunas preguntas sobre quienes allí viven y trabajan:
¿Cuántas luces de moralidad hemos visto en esas líneas de Finisterre social?
¿Cuántos buscan, de los pobladores de esas zonas, la posibilidad de algo mejor, de una salida, de una línea de vida a una formación técnico-educativa completa allende lo militado de las posibilidades que el estado central le asigna al paño fronterizo?
La idea general de la marginalidad de la frontera, de la obscenidad de los bordes y del destierro de los confines tiene que ser cambiada por la novedad de la bienvenida, la modernidad expositiva de la vidriera que encarna y por la grandeza de la marca que nos ubica en la realidad de un conglomerado nacional que en ella comienza.
Los olvidos marginales de la sociedad no lo son solo de una capital imponente, dura, vanidosa, potente lugar autoridad de la nación, que se sabe centro real del país, a veces injustamente atacada por la bronca provinciana, sino también de las mismas cupulas provinciales que, frecuentemente, reniegan de sus propios límites.. los olvidan…miran más el obelisco y no el rio o la montaña que los limita…y en muchos casos, cuando se acuerdan del límite y de sus habitantes, lo hacen solo con una idea mercantil o meramente de conveniencia electoral.
Ello es producto de nuestra marginalidad interior, de ese borde moral, en algunos casos, mal terminado, áspero, que, de tan olvidado, corta, hiere al tocarlo, raspa al entrar en él, hay a veces limitación, pobreza y carencias de una ética básica en nuestros procederes, de saber que no me importa lo que dejo a mis espaldas una vez que me alejo de esa zona.
No todo ha sido así, no todo en los bordes es asi…ejemplos sobran sobre la superacion de los olvidados de los margenes…los hijos de aquellos…que con su nueva impronta redimen las penas y pecados de sus padres y abuelos..y de una nacion toda que muestra alli sus espaldas musculosas, algunos impenetrables autistas de todo fracaso y desmemoria , acercan esos limites a la integralidad nacional, nos dicen que ademas de haber tolerado el olvido del dirigente ..nos ponen la otra mejilla y nos ensenan a ir adelante..desde sus escuelas, clubes, intendencias, desde la actividad privada.

Hay progreso en estas zonas, ¡¡¡si!! nos admiramos y cuestionamos muchas veces , admirémonos, sí y con razón a veces ,o pero de la labor de los que lo han hecho, los reyes y súbditos del borde y de la vision y osadia de capitalinos y provincianos que se dieron cuenta que en el margen comienza el contenido, no es periferia!!, es marco contenedor de una historia, varias culturas y muchas esperanzas encerradas en el concepto de patria/nación.
Integrar al margen con su contenido con caminos, energía, sanidad, educación, seguridad, con proyectos con origen de allí o de otro lado, pero con ejecución verdadera en esos márgenes.
El confín es vidriera, es carta de presentación. Frente al hermano o vecino que vive del otro lado y frente al viajero de cerca o de lejos, quienes, al llegar a una instalación nacional de frontera, al verla, realizan la rápida evaluación de lo que el contenido del país le brindara. Muchas veces se decía, erróneamente, pero popularmente replicado, que la expresión del rostro de una persona era el reflejo del alma; ¿qué clase de espejo, de reflejo, tenemos y brindamos en la frontera?
¿Qué reflejamos? ¿Olvido o atención? Como ve a nuestra alma nacional ese viajero que se nos presenta a nuestras puertas pidiendo la admisión para compartir nuestra cultura, para disfrutar de los paisajes que Dios puso entre nuestros bordes como precioso contenido. Contenido que no es nuestro “per se”, no lo creamos, pero si lo podemos resaltar cuidandolo adecuadamente y alli si se convierte entonces en algo “nuestro”.
El “con fin” es inicio, el confín es “comienzo” también. El “con fin” es un final compartido por ambas geopolíticas, complementarias o adversas.
Un pais sin frontera no lo es completo, la delimitación del espacio vital de un pueblo es lo que asegura su existencia como tal, de lo contrario desaparece. Algunos dirán que ese concepto ya es “demodé” pero no es así. Los múltiples conflictos que hoy vemos, en todos los continentes, nos recuerdan que la frontera es, hoy por hoy, en muchos casos, sinónimo de rispidez, de confrontación.
El choque de culturas en los bordes puede ser bestialmente frontal, duro, tenaz, brutal o puede haber un movimiento de mezcla de aguas más calmo, como la de los océanos al encontrarse que se mezclan mutuamente fijando límites de colores y temperaturas, hasta que de un lado y otro desaparece el distintivo del vecino, asumido por la fuerza profunda del receptor o podría darse una irreverente indiferencia de ambos lados de la marca, cosa que no se produce casi, por lo menos, en nuestras latitudes.
La riqueza del hombre, de la mujer fronteriza, es la de atesorar ambas culturas, con mayor o menor preminencia de una sobre otra, pero su panorama físico y mental y más aún intelectual. Se expande como la libertad que dan los espacios abiertos de campos, ríos y montanas propios de esas geografías, mucho más aun que el pensamiento, a veces, absurdamente soberbio, acotado y limitado del habitante de las ciudades cuyo pensamiento y mentalidades que chocan con los edificios que los rodean y que los enmarcan y que solo les permiten ver corto, cerquita, dejando pequeñas líneas de pensamiento., calles y avenidas, donde nuestra necedad se encauza, se acelera y se autoconvence de ser la dominadora, la importante Son las anteojeras del que poco sabe, las que al ser quitadas permiten entrar la luz de la ubicuidad , del sentido común, de la apreciación, de lo valido, aun cuando pequeño sea o alejado este del centro de decisión o poder….
La fuerza a la cual pertenecí y sus hombres, no está ajena a una marginalidad interna, discapacidad que nos permite olvidar origenes, momentos y nos encandila con brillos, alturas y colores…lo cual, en gente especializada en la dinámica de los márgenes, es doblemente peligroso. Pecado serio sería el ignorar o subalternar la profesionalización de especialistas en el conocimiento integral de esas zonas y de relegar a quienes con su presencia y acción “hacen” concreta a la palabra Frontera. ¿Un cuerpo que crece con cabeza centralista y capitalina desmesurada y miembros fronterizos débiles cuanto podría vivir sin inconvenientes? Son atrofias de crecimiento que pueden inhibir un desarrollo normal del cuerpo, es la enfermedad del país débil como ente soberano.
Ser o estar adscripto al borde, al confín no significa aceptar situaciones de abandono de diversa índole tal como el plano educativo, por el contrario, la soledad y el olvido debe ser los ‘triggers” que accionen el deseo de superación…personal y familiar.

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Frontera es Frontis, margen, borde, extremo, espejo, vidriera, fortin, marca, confín, división, frente, protección, primera línea, continente, defensa, seguridad, barrera, muro, alarma, transicion, interaccion, complementacion,
Frontera es puesto fronterizo terrestre, puerto, aeropuerto, costa, cordillera, monte, ríos, cielo. Frontera hoy es Internet, es la red de satélites que orbitan la tierra y todas las redes que ellos entrelazan y componen.
Reconocer las debilidades y carencias del marginal es fundamental para potenciar su abordaje. Dicen los expertos en seguridad que no hay nada peor que acostumbrarse a la inseguridad y creer que eso es lo normal, las carencias de las fronteras, de infraestructura y educativas, públicas y privadas, civiles o de uniforme no deben ser, jamás, asumidas como algo normal, son carencias y falencias evidentes para mejorar.
La fuerza de la nación, la potencia de una geopolítica se impone a la que enfrenta en ese espacio, él cual es “ring de pelea”, si se comprueban instalaciones, instrucción del personal allí destacado, estructura de los procedimientos de entrada/salida de personas y bienes y es allí donde se puede ver claramente el peso de una u otra nación sobre la vecina. Basta con comprobar a primera vista el estado de la infraestructura edilicia, las rutas que llevan a ese lugar, la informatización de las terminales migratorias y aduaneras. Drones de vigilancia fronteriza se constituyen hoy indispensables.
Acercar el margen al interior, al resto de la nación es un imperativo, pero sin desnaturalizar a todo lo que compone ese margen, acercarlo, no mutar su identidad ni desguazarlo, potenciar sus cualidades positivas y neutralizar las vulnerabilidades, de todo tipo, que pueda presentar.

La colisión de jurisdicciones, nacional, provincial, municipal en ese ámbito físico del paso de frontera y zonas limítrofes, ¿Que resultado da?, Mejoras, Inmovilismo, deterioro, derrumbe, ¿superación?
Hay fronteras morales, hay márgenes de ética. ¿Para quiénes son? para el que allí llega, para el que entra a la soberanía, ¿para el que allí reside? ¿La lejanía de la frontera es lejanía de procederes éticos? todo allí está permitido? Coinciden estas fronteras con las reales geográficas. Hay marginales en cualquier lugar del sistema llamado Nación. en el centro o en sus bordes. ¡La frontera geográfica no es igual a frontera con deficiencias éticas!

El poblador fronterizo y el integrante de la fuerza que actua en la frontera son el “Nuevo Marques”, aseguran la “marca”, el mojon de la nacion ante las intenciones del contendiente geopolítico.
Es el integrador de los diversos “Marquesados” de la Republica como otrora lo hicieron los marqueses de las monarquías europeas, lleva la marca, el sello de una identidad nacional que, corporizada en su anatomía y revestida de los colores de sus ropas y uniformes dice que allí, esa nacion manifiesta su soberanía, sus ideas, su historia y su cultural. El poblador, el funcionario de la administración nacional y provincial, el Gendarme, el integrante de la Prefectura, el policía de la provincia son la marca de la República, son sus hitos, su mojon del margen, principio y fin de un paradigna nacional.
Los habitantes que, por determinismo o por opción, viven y hacen parte de ese marquesado republicano, son quienes dan, junto al poder constitucional de las fuerzas, vida a esa nación.
Son esos habitantes del confín quienes, en grandes o pequeños poblados y aun aislados entre si, los que materializan, junto al mojón, la impronta soberanista, decidida una vez en un acta de independencia y sus consecuentes leyes.
La importancia de los señores de las marcas de aquellos reinos, con sus tropas y sus gentes, aseguraban la integralidad e integridad de ese territorio. Eran ellos en conjunto los que, a costa de aislamiento y privaciones, tal como sucede hoy en varios lugares, tenían la responsabilidad de sostener a toda una idea nacional. Sin la fortaleza real y moral de esos márgenes, ¿qué hubiese sido del contenido? Cual sería hoy la imagen que nuestro país proyecta en el visitante, si la nobleza y profesionalismo predominante en los integrantes de las fuerzas no anunciara, por si, que se está en presencia de una sólida idea patria, de un lugar apreciable y vivible, humana y geográficamente considerado. Hoy, segundo decenio del siglo veintiuno, ¿sigue siendo así?

Pero la pregunta que surge, a la luz de múltiples experiencias vividas, es cuanto se valora, de parte de las autoridades y de los mismos habitantes del resto del país, el accionar de quienes viven y el frontis de la patria.
¿Que consideración social se les asigna y como se los contiene economicamente?
¿Qué medios tecnológicos les acercamos para que desarrollen sus vidas los pobladores y cumplan su misión los funcionarios de los entes que allí trabajan? tan luego que hoy legisladores, funcionarios, expertos y medios hablan de la porosidad de nuestras fronteras. Eso no es otra cosa que preguntarnos ¿qué importancia le da este reino nuevo, llamado Republica, a sus bordes, a sus límites? ¿Qué importancia le asigna el “corazón” del país a su supervivencia queriendo o no asegurar sus límites? ¿Qué importancia tiene para el estadista, gobernante y dirigente el entender que proyecta mi identidad nacional ante el vecino y ante quienes no tienen esa vecindad más si poder geopolítico decisivo y determinante?

Muchas veces esas preguntas desalientan, en sus respuestas, a habitantes y a uniformados, sintiendo ellos el olvido, claro, frio, concreto y no literario sino cotidiano, de quienes, a la vez de emocionarse ante la bandera izada en un mástil de un paso fronterizo en un paseo turístico , borran eso de su mente ya a los pocos kilómetros recorridos hacia el interior o tan pronto llegan al ruido de la vida citadina.

Si el envase de un precioso liquido no es lo suficientemente fuerte para contenerlo estaremos ante la inminencia de que se rompa ante un golpe propio producto de la torpeza o impericia o ante la intención de otros de apoderarse del contenido. Es ingenuo producir el oro más puro y en grandes cantidades sino tenemos un lugar adecuado para su guarda, a salvo de la especulación propia y ajena.

La frontera es el envase continente de la nación y ante su debilidad y porosidad muchos virus podrían infectar sus cuerpos con el consiguiente dolor ante las infecciones, que hasta podrían llevarla a su muerte.

¿Qué intelectualidad se ocupa de los márgenes, poca o casi nula? ¿Cuántos pensadores, filósofos, artistas están dedicados a la problemática amplia de la subsistencia de un estado a través de la fortaleza de sus fronteras nacionales? pocos, muy pocos y en una producción casi marginal.

Pensar, crear y fortalecer la educación del hombre de fronteras es fundamental. Dar la capacidad de considerar y determinar lo que su entorno le dice. No se deben imponer márgenes educativos, no debe haber frontera de conocimiento para este hombre y esta mujer del borde.
Curiosos son los casos de aquellas capitales provinciales que son frontera y vidriera del país, que enfrentan a la otra soberanía nacional vecina, que a veces ganan o pierden en el intercambio del ”con fin”, lo comparten; creo que no se han dado cuenta de que de estar y ser primera linea de frontera trasladan en algunos casos, ex profeso, la marginalidad de su situacion geografica hacia el interior de su territorio provincial, convirtiendo a ese interior en un nuevo y olvidado confín. Son las contradicciones para resolver en la mentalidad de los gobernantes provinciales y nacionales.

¿Existen las fronteras a nivel mundial? Las circunstancias de nuestra cambiante actualidad mundial nos dicen que si y que no pierden importancia. Hay fronteras terrestres, aéreas y marítimas, tecnológicas y hasta legales y económicas y hay una suerte de fortines de frontera que en el espacio geopolítico mundial imponen países con pasado colonial, bajo nuevas formas que evidencian aquellos que se disputan la bipolaridad o multipolaridad.

Existen también las marcas y márgenes que los dominantes geopolíticos colocan en las organizaciones internacionales, poniendo en sus direcciones a conspicuos personajes que extenderán en ellas esas fronteras que delimitarán espacios de interés.
Los mojones de control en las organizaciones transnacionales indican claramente quienes están en el centro de las decisiones mundiales y quienes viven en la periferia, en el margen de ellas. Políticas, de toda índole, diseñadas, muchas veces, para ser aplicadas en los bordes de la geopolítica mundial como receta magistral, para que los habitantes de los países marginales entiendan claramente que viven en el borde ya sea económico, tecnológico y filosófico.

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Como integrante de una fuerza con preponderante actuación fronteriza y pensando como si ella fuera una persona, me pregunto, ¿cuánto tiempo estuvimos y aún estamos, relegados, confinados a los márgenes institucionales de un estado que no nos conoce bien, no le interesa demasiado que sentimos y nos cambia roles tradicionalmente adquiridos?
¿A que márgenes del concierto de la actualidad uniformada nos relego, desde nuestra creación el ente del cual salimos y del cual recibimos historia, métodos y tradiciones?
¿A que márgenes nos quiere, hoy, confinar una clase política Argentina que no logra identificar objetivos nacionales permanentes fuera de vaivenes electorales? ¿A los de veleidades espurias, ¿producto de afanes no claros o al de un cada día más necesario pensamiento integro e integrador de algún estadista visionario?, Estadista que se atreva, sin intereses menores, a imaginar que, sosteniendo los fuertes bordes continentes se potenciara a los civiles y uniformados que allí laboran para que puedan ser utilísimos a los fines de la supervivencia nacional.

Necesitamos hoy, mas que nunca, muchas luces en las fronteras de nuestras intelectualidades y de nuestros hombres, para la estructuración de una filosofía propia, de quienes alli habitan y laboran y a nivel de nuestras instituciones, no vana ni difusa, sino clara y aplicada a nuestra vida del dia a dia, impartida y aceptada por todos y de tal fortaleza ideal que nada la desdibuje, ni siquiera los avatares oscuros de a quienes el poder pueda confundir
En las regiones fronterizas hoy no hay lugar para actitudes complacientes con los poderes políticos ni mentes taciturnas y lentas ante las nuevas dinamicas que resaltan la importancia de esas zonas. Inteligencia y actitud de alerta en sus pobladores y autoridades es lo que dará fuerza a su estructura e importancia ante el resto de la Nación.
¿Hasta cuándo los habitantes de la frontera toleraran el ser la línea de contención del resto del país?, recibiendo solo en retribución el olvido y/o tan luego solo frases repetidas de supuesto reconocimiento, pero de doloroso olvido.

La vastedad de interrelaciones humanas de frontera excede en mucho la visión que tenemos, muchas veces, varios de los uniformados que hemos pasado por ella.
Creemos ampulosamente que “hacemos la frontera”, pero en realidad la hacen los pobladores civiles toda quienes por generaciones en muchos casos las han habitado y por aquellos que alejados del confort y contención de la ciudad buscaron un cambio de vida, una mejora de sus economías familiares o quienes simplemente buscaban dejar atrás algo que les molestaba de la vida urbana. Fuera de la índole que fuese. El Gendarme es uno más de ese universo tan peculiar de las marcas de la Nación.
La Frontera es espacio de transición y de confrontación, suave o violenta.
La eterna deuda de toda una nación hacia sus fronteras es la deuda que se tiene en reconocer la propia identidad nacional, que es harto compleja por cierto y por eso mismo no fácil de desmenuzar y reconocer.
Si no se reconoce el “envase”, que es lo que delinea ante el observador cual será el contenido, menos aún se estará en posición de apreciar la sustancia intima de un ser nacional tan concreto, pero tan difuso a la vez.
Ante una debilidad estructural del continente se corre el riesgo de perder el contenido, fácilmente, ante cualquier impulso externo o aun ante un problema interno.
La pregunta central que nos podemos hacer es, ¿se puede revertir la inercia negativa hacia la frontera, en general, como concepto integrador de muchas realidades distintas a la de los lugares centrales de una nación?
Y otras preguntas y cuestionamientos de relevancia son,
¿Qué actividades realiza la Comisión nacional de fronteras o el ente que este asumiendo esas funciones en la actualidad y que peso tienen en la realidad de esas zonas?
¿Hay política Nacional de Fronteras? ¿Se difunde?
¿Se la discute con actores relevantes? ¿Se consulta sobre ella con quienes allí viven y la corporizan?
¿Qué pueden hacer los municipios al respecto?
¿Y las Provincias que pueden hacer sin contar con el impulso motor del ámbito nacional?
¿Se tienen en cuenta, a modo de ejemplo a seguir, acciones relevantes de otros países con respecto a sus fronteras?
¿Se le da lugar a la innovación tecnológica en la vigilancia de fronteras con propuestas adecuadas y un presupuesto acorde?
¿se busca dotar a los pasos fronterizos, aeropuertos y puertos, de la adecuada infraestructura para su optimo funcionamiento?
Grosero error geopolítico de otras épocas fue el creer que desprotegiendo o dejando sin infraestructura a las zonas de fronteras se protegía mejor al país de agresiones externas.
La fortaleza de la armadura del país, que es la frontera, asegurara la vida de su contenido, ¡¡el ser nacional como tal!!
¿Hay una filosofía de fronteras, con pensadores dedicados a eso y con estadistas fronterizos, que no vemos? ¿Existe gente que imagine conductas y escenarios…y que atienda a su implementación y a la adecuación de medidas de fortalecimiento de esas zonas??
“La frontera no le duele a nadie solo a los que allí viven” decía hace poco un obispo venezolano.
Para aquellos ilusos de un nihilismo universalisante sin sentido les digo que las fronteras no se suprimirán, no se eliminaran, de la misma forma que no se suprime el ADN de una nación.
Curiosamente los muros que hoy se construyen entre diversas naciones son una prueba que la frontera, como límite demarcatorio de realidades, está vigente ante variadas amenazas.

PNA-PREFECTURA Defensa

CONCLUSION


Se podrán optimizar controles y procedimientos, sin duda, pero no borrar los rasgos distintivos de ese lugar al que uno ingresa proveniente de otra identidad geopolítica.
Mientras existan pueblos en el mundo existiran las marcas que delimitarán sus espacios y sus características identificatorias.

¿Quien puede aseverar hoy, 2026, que una situación sucedida en una frontera tiene solo implicancia para los estados que la forman y no lo tiene a nivel regional e incluso mundial?

La trascendencia del hombre de la marca, aplicada a diversos contextos georgraficos, debe ser el sello de fuego de quienes integran nuestra familia. Que nuestra conciencia, amplia y clara como las vastas latitudes de nuestros margenes, nos permita tener la capacidad para sabernos hombres de la marca, personal, institucional y de la nacion, los que, a la misma, con su accion y oracion, la ponen a salvo del peligro.

No tengo dudas, aun a riesgo de auto proclamarme ingenuo, que al conocer mas sobre ese ambito de actuacion , geografico y mental, realmente tomamos conciencia de aquello que hacemos, los profesionales, trabajadores varios, comerciantes, docentes y aventureros , civiles o uniformados y de lo que nos falta como parte intergrante operativa del poder real de un estado que debe mostrarse, debe fortalecer su encuadre continente y debe, de un vez por todas, retomar su lugar premiente entre las naciones del latinoamerica y aun entre los referentes mundiales. Para ello, entender dinámicas de los margenes de la nacion es fundamental .
La marca, La frontera, “el margen” y su gente son el comienzo de ese necesario y anhelado despertar.
Quienes ejercen la administración de un estado deben entender profundamente la importancia de asegurar las fronteras de la nación y no dejarse encantar por teorías o modas que no responden a nuestra realidad geopolítica.
Y mientras corrijo estas líneas aparece ante nosotros, reitero, la nueva frontera, difusa, evasiva, ilusoria, casi aun incomprendida, pero con una carga explosiva tremenda como lo es la Inteligencia artificial que pondrá en jaque todos nuestras ideas y habilidades conocidas a la fecha.
Preparémonos para eso.